martes, 3 de febrero de 2009

La verdura de los fuertes


¿Fruta o verdura?, con esa interrogante inicie mi tarea que me asignaron en la clase de historias complejas en donde tenia que observar una fruta o verdura por una hora.

La indesicion que tuve, duro aproximadamente dos o tres días, las razones por las cuales escoger una sobre la otra rodaban una y otra vez en mi cabeza. Primero pensé en observar una fruta sin embargo no lograba decidir cual por lo que me dirigí a la cocina de mi casa en donde se encontraba el frutero y luego me les quede viendo para ver cual de todas me hacia ojito pache para que la eligiera, las protagonistas eran: la papaya, el banano, la naranja, mandarina y una gran piña, como era de esperarse ninguna me dio ninguna señal, ahora de una cosa si me di cuenta por primera vez y fue que en mi casa si hay cualquier tipo de fruta para escoger y nunca las había notado y menos comido, en eso me llamaron por teléfono y olvide todo el asunto de escoger una fruta.

Al siguiente día pase por la cocina y me recordé de la tarea que tenia que hacer, de nuevo me pare enfrente del frutero y no pude volver a escoger. Me senté a comer pensando en que tenia que escoger ya y en eso me encontraba disfrutando mis vegetales y me di cuenta que hablar acerca de algún vegetal era mas fácil para mi porque me encantan, sin embargo la razón por la cual había escogido hablar de frutas fue porque desde pequeña me encantan los vegetales y hasta la fecha son mi comida favorita pero si recuerdo bien a ningún niño le gustaban los vegetales, estos eran mal vistos, es mas el que comía vegetales no estaba de moda en cambio las frutas siempre han tenido una buena reputación con los niños y son bien vistas hasta la fecha y obviamente yo no quería ser la única niña que saliera a la defensa de los vegetales porque sino me considerarían rara y seguro no seria chilera como los demás, pero da la casualidad que ahora ya no soy niña y me siguen encantando los vegetales así que ahora no me importa la opinión que si las frutas son mas chileras que los vegetales, yo me había decidido totalmente que quería hablar de los vegetales y punto.
Ahora solo era cuestión de escoger un vegetal. En los tres primeros que pensé fue en la zanahoria, el pepino y la espinaca.

La razón por la cual escogí la zanahoria fue porque me gusta su color, me apetece su textura, además que la he venido comiendo desde pequeña con sal y limón y me recuerda cuando mi mama solía decirme contal de que me la comiera, que como yo tenia dientes de conejo que de seguro era de la familia de Bugs Bunny el conejo y que esa era su comida favorita, obviamente cuando intente comerme la zanahoria al estilo Bugs Bunny casi me quedo sin dientes, pero por el hecho que él comía zanahoria yo también quería.
El pepino se cruzo por mi mente porque ha sido una verdura clásica en mi casa, pienso en pepino e inmediatamente pienso en los domingos en la casa de mi abuela paterna cuando la observaba sin decir ni una sola palabra mientras ella preparaba el almuerzo, ella solía sentarme en un mueble cerca de la refrigeradora en donde yo pudiera observar perfectamente el proceso pero también en donde no le estorbara en su camino, las primeras veces que la observe ella me platicaba y espera respuesta de mi parte pero nunca obtuvo ni una sola palabra de mi parte, mas que mi mirada y mi sonrisa de admiración hacia ella, con el tiempo se acostumbro y hasta creo que le gusto porque llegó a comprender un lado callado de los niños que con el escándalo de mis tres hermanas y mi primos no creía posible. Mientras me explicaba cada paso y decisión que estaba tomando al hacer la comida, me daba en un plato que tenia una figura de un elefante bebe en medio y el abecedario alrededor, 4 rodajas de pepino con un poco de hummus al lado, me imagino que la combinación suena terrible o por lo menos a mi el primer día que me lo dio al verlo no pude evitar hacer una cara de descontento sin embargo como era mi abuela quien me lo dio solo confié, me lo comí y encima me encanto.
Y por ultimo esta la espinaca, esa verdura para mi era lo máximo cuando estaba creciendo, nadie podía creer lo mucho que me gustaba. Toda mi relación empezó con Popeye el marino, me encantaba la caricatura, la cual consistía en que a Popeye le gustaba Oliva pero ella tenia aparte de Popeye otro pretendiente llamado Pluto, entonces estos dos se vivían pelando por su amor, sin embargo Pluto era mucho mas grande que Popeye por lo cual era quien lo agredía mas fácil, pero justo cuando Popeye se encontraba mas débil solo abrir su lata de espinacas y automáticamente era mas fuerte y lograba ganarse el corazón de Oliva.
Yo creía que la espinaca me iba hacer así de fuerte, entonces antes de irme a mis clases de tenis y de equitación, pedía que me sirvieran mucha espinaca y según yo era una especie de secreto mágico. Increíblemente me iba muy bien en ambos deportes y yo seriamente creía que era por la ayuda de la espinaca, pero creo que era más bien que era porque llevaba practicando los dos deportes desde muy pequeña lo cual te hace buena para hacerlos.

Bueno por fin me decidí por observar la espinaca. Al inicio cuando le pregunte a mi mama si teníamos espinaca me respondió que no y con una sonrisa me pregunto que ahora que era lo que se me había antojado con espinaca y que me pusiera a pensar que apenas ni tres días habían pasado desde que me hizo lasagña de espinaca, para que no se atormentara le explique mi y entonces con gusto me ofreció que al regresar del súper me traería la espinaca. Ví la espinaca y le dije a mi mama que eso que me había traído no era espinaca que eso solo eran un montón de hojas unidas, se rió y me dijo que eso si era espinaca y lo que pasaba es que como yo siempre la había visto ya hecha en algún platillo que no tenia idea de cómo realmente era la espinaca. No me lo van a creer, pero el haber visto como realmente era la espinaca me dio una desilusión como cuando a uno le dijeron que no existía Santa Claus, el saber la verdadera identidad de la espinaca sin su lata como la que tenia Popeye o ver un color verde oscuro combinado con la demás comida fue algo sorpresivo y la verdad triste.

Continué con la actividad, porque si me quedaba estancada en el sentimiento de desilusión jamás terminaría mi misión.
Me senté en el comedor exactamente a las 3:40 de la tarde según me informaba el reloj de mi computadora que se encontraba a mi lado y empecé a observa una de las hojas de la espinaca. Lo primero que hice fue agarrar la hoja y empezar a sentir su textura, la cual era suave suave como un pañuelo de pana, luego empecé a tocar el tallo el cual creía que era duro y mientras lo apachaba con fuerza para comprobar su resistencia este se quebró y en mis dedos se escurrió un liquido que se encontraba adentro, la sensación que me dio fue horrible y aparte al no saber que era el liquido olí mis dedos para saber si reconocía el olor pero por mas que lo olía no lograba ubicar cual era el olor exacto, ahora a lo que si me recordó el olor fue a cuando yo era pequeña y los juguetes no tenia nada que ver con la tecnología sino con la creatividad entonces uno tenia que ingeniárselas para pasársela bien, bueno pues yo solía jugar mucho en el jardín preparando platillos especiales para venderlos en una restaurante que contaba con una mesa de madera, dos sillas y una base con una flor en medio de la mesa, los platillos contaban con diferentes tipos de hojas cortadas de los árboles, un montón de tierra de la cual yo me comía la mitad antes de ponerla en los platillos y todo sabría mas rico si antes había llovido porque le daba cierta textura a la tierra y cierto olor a bosque mojado y ambiente natural fresco que le daba un sabor a las hojas y flores algo amargo y húmedo pero natural.
Esos tiempos me traen muy buenos recuerdos y me recordó lo creativo que los humanos podemos llegar a ser cuando hay falta de recursos, nunca pensé que el tallo de la espinaca me volvería a recordar mi niñez y hasta se me vino a la memoria la canción de abuelito de Enrique y Ana que escuchaba de fondo cuando jugaba, me pareció impresionante y muy emocionante todo lo que en ese momento estaba experimentando.

Me volví a concentrar en ver la hoja y después de analizarla con una lupa que fui a traer del cuarto de mis papas, me quede observándola como por quince minutos, en ese tiempo me di cuneta que el lado superior de la hoja era idéntico a la palma de la mano de un humano, es mas era como ver un palma exacta solo que de color verde, pensé que esta podría ser la palma de la mano de Hulk, entre todas las ideas que se me vinieron a la cabeza, pensé en darle la idea a todos aquellos místicos que leen las palmas de la mano o que interpretan cualquier símbolo proveniente de la madre naturales, que le dijeran a sus clientes que escogieran una hoja del manojo de espinaca y lo que dijera la palma de su hoja seria su destino, creo que para ese entonces ya estaba delirando con mi imaginación. Ahora cuando ví la parte inferior de la hoja era otro mundo totalmente porque esta parte parecía las venas del brazo que a veces se resaltan, por ejemplo como las venas del brazo de la actriz Angelina Jolie. Al ver esto pensé que en esta parte es donde circulaba la vida de la hoja de espinaca, obviamente el tallo es el centro pero es por medio de esas venas por donde podemos encontrar la fortaleza de la espinaca, donde esta su sabor, frescura y pureza.

Continuando con la observación por medio de la lupa ya había pasado cuarenta y cinco minutos. Premeditadamente estaba enfocándome en encontrarle alguna especie de bichos a la hoja y sin darme cuenta me encontraba en una concentración total me desconecte totalmente del mundo, creo que mucho tiene que ver con que este tema de los microbios me apasiona, bueno no es tanto pasión como que les tengo fobia y han hecho que mi vida sea un treinta por ciento mas complicada. Incluso al estar observando me puse mis lentes para leer mas la lupa para lograr ver con exactitud, mi ceño estaba fruncido hasta ya no poder mas y fue en ese momento de plena concentración cuando mi hermana entro del colegio y me pregunto que si ya había llegado al borde de la locura con los microbios que ahora hasta la comida estaba supervisando, la pude haber ahorcado cuando me interrumpió porque claro estaba que ella no tenia idea de lo que, primero, me había costado concentrarme y segundo, el análisis científico que según yo le estaba dando a la hoja de espinaca. Al ver la mirada que le lance inmediatamente sin decirme nada levanto las cejas y mejor se fue del comedor donde yo me encontraba, creo que llega un punto entre hermanos donde uno se entiende tan solo con miradas y hace lo que mas le conviene si conoce bien a la persona.

Ya no continué con la lupa ni con mis lentes, levante la hoja para ver que mas peculiaridades le encontraba o para ver si la hoja de parecía a algún objeto, realmente no estaba concentrada porque no lograba verle forma de nada mas que de un trébol mal hecho. Creó que esto se debía a que ya me había dado un poco de sueño observarla tanto tiempo, cuando me di cuenta era porque me había pasado diez minutos de la hora, no lo podía creer porque fue de las primeras cosas que me dije antes de iniciar la tarea y era poner atención a la hora para no pasarme porque así terminaba mas rápido.

Me dirigí a dejar la hoja en el basurero debido a que todo este tiempo la estuve manoseando, mordiendo y hasta le rompí el tallo, me lave las manos y justo cuando alcance mi computadora que tenia el programa de Word listo para empezar a escribir me di cuneta que no había tomado ninguna nota de mi experiencia, lo que me hizo pensar por un momento que no me recordaría de nada y que mientras escribía tendría que traer otra hoja, me preocupe y cuando me preocupo suelo llevar las yemas de mis dedos un poco arriba de mi labio superior justo debajo de la nariz y en eso me di cuenta que olor de la hoja de espinaca había sido tan fuerte que el jabón no había logrado quitarlo de mis dedos y con tan solo una olfateada que les di me logre recordar exactamente de todo lo que había pensado y vivido mientras observaba mi verdura favorita, la espinaca de Popeye el marino, la espinaca de los fuertes.

1 comentario:

S@kis dijo...

Una historia lleva a otra, de las frutas a la infancia, luego a las verduras, bugs y popeye se juntaron por un momento.

Chilera tu experiencia con el secreto de popeye.

Saludos.